Historia de La Serena

Su fecha fundacional exacta es discutida por varios historiadores, aunque todos coinciden en que fue en el año 1544. Su primer fundador fue el capitán Juan Bohón, quien la nombró Villanueva de La Serena; se trata de la segunda ciudad más antigua de Chile.
En enero de 1549, a sólo 5 años de su fundación, una sublevación de nativos provocó la muerte de casi todos los españoles que pisaban suelo serenense. Fue entonces cuando, en agosto de ese mismo año, Pedro de Valdivia le ordenó al capitán Francisco de Aguirre que refundara la ciudad bajo el nombre de San Bartolomé de La Serena.
Con el pasar de los años y el auge que tomó la región por la extracción de minerales de la cordillera de los Andes, el rey Carlos I de España le otorgó el título de ciudad definitivo.
Con los años la ciudad sufrió los continuos ataques de los piratas; fue Francis Drake quien abrió la Ruta del Pacífico a los corsarios. Bartolomé Sharp, en 1680, y Edward Davis, en 1686, causaron gran temor en la población obligando a la fortificación de la urbe en 1700.
A pesar de distintos avatares, como incendios, terremotos y sublevaciones cívico-militares, los años se subsiguieron y en 1920 se gestó un nuevo auge económico en la región por la minería del hierro, que atrajo capitales y personas a vivir a La Serena. Este notable crecimiento originó un nuevo cambio en la estructura urbana, que con los años – a mediados de la década de 1950 – ganó el nombre de Plan Serena, para el cual el estilo arquitectónico que se utilizó fue el denominado “Renacimiento Colonial”.
En la actualidad La Serena es una de las ciudades-balneario más concurridas del país. Su variedad de recursos naturales y culturales, sumada a las extensas playas de arena fina frente al océano Pacífico, hace que sea un destino turístico por excelencia y en muchos casos es utilizada como lugar de descanso o segunda residencia de renombrados políticos, empresarios y deportistas de Chile.