Paseos y excursiones:
Osorno, un volcán con vida
Si se es amante del montañismo, la consigna es conocerlo en plenitud; también atrae a quienes disfrutan de su entorno puro, sus pistas de esquí y sus múltiples propuestas turísticas.
Así como Puerto Varas, Frutillar y Llanquihue se asientan sobre una de las costas del lago Llanquihue, sobre la otra, el volcán Osorno se erige como amo y señor del paisaje montañoso. Su silueta domina el horizonte y se convierte en una imagen infaltable en los folletos de presentación de estas ciudades emblemáticas del sur de Chile.
Sus 2.652 metros sobre el nivel del mar se muestran imponentes desde distintos puntos de la región e incluso desde algunos sectores de la isla de Chiloé. Los tonos parduzcos de sus laderas, la cumbre siempre blanca de nieve y su porte firme, casi vigilante, lo convierten en una figura única e inconfundible del paisaje patagónico.
Para llegar a su base hay que recorrer unos 60 kilómetros desde Puerto Varas. Sus laderas están protegidas por densos bosques de especies autóctonas, favorecidos por abundantes lluvias que caracterizan la zona durante todo el año. En los primeros tramos del ascenso, entre los doscientos y los mil metros sobre el nivel del mar, predominan los coihues, mientras que a mayor altura aparecen las lengas. Muchos de estos ejemplares, de gran porte, cuentan con varios siglos de antigüedad. Los senderos que atraviesan este entorno protegido invitan a caminatas pausadas, donde cada rincón ofrece aromas y paisajes singulares.
La fauna del lugar incluye especies como el pudú, el chingue, el zorro culpeo, el quique y el puma, aunque no siempre resultan faciles de observar. En los sectores más húmedos del bosque encuentran refugio la comadreja trompuda y diversas aves, entre ellas el huet-huet, el picaflor, el cernícalo, el cachudito y distintas variedades de pájaros carpinteros.
Para los aficionados al montañismo, guías locales certificados organizan ascensos que demandan alrededor de seis horas, principalmente desde sectores como Ensenada y áreas cercanas al volcán. Por encima de los dos mil metros de altura, la nieve es permanente y, en su ladera oriental, se observan profundas grietas azuladas, ideales para la práctica de escalada en hielo. Se recomienda contar con experiencia previa y realizar el ascenso siempre acompañado, ya que el volcán presenta sectores de dificultad y condiciones climáticas cambiantes.
Desde lejos, la cumbre del volcán Osorno cautiva con sus nieves eternas. A veces parece jugar a ocultarse tras las nubes para reaparecer cuando menos se lo espera. De cerca, ofrece múltiples formas de aproximación, donde cada una de ellas deja una experiencia distinta, marcada por la intensidad del paisaje y la fuerza de la naturaleza.
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