Paseos y excursiones:
Hotel y Termas de Huife
La variedad de temperaturas de sus aguas permite un tratamiento personalizado que se traduce en un descanso profundo y bienestar físico.
A apenas media hora de la ciudad de Pucón, por caminos asfaltados de gran belleza paisajística, se encuentra el complejo Hotel & Termas de Huife, un sitio ideal para hacer una pausa en la rutina diaria y dejar atrás las preocupaciones.
El trayecto resulta ameno, entre colinas de pastos verdes prolijamente recortados. Al ingresar al predio, nos recibieron cuatro piscinas termales al aire libre enclavadas a la vera del río Liucura. Elegimos ese sector para sumergirnos en las aguas y, entre baño y baño, descansar en sus cómodos sillones mientras el murmullo del río y la vista del bosque acompañaban el momento.
El fondo de las piscinas está revestido con piedras oscuras y la temperatura de las aguas varía en cada una de ellas. Siguiendo las recomendaciones del personal, respetamos los tiempos sugeridos en cada espacio: comenzamos por las más templadas y avanzamos gradualmente hacia las de mayor temperatura. También es posible descender al río e intercalar los baños con una breve inmersión en sus aguas frías.
El circuito se complementa con una piscina hidroterapéutica, donde disfrutamos de la cama de burbujas, la cascada de masajes cervicales, los hidromasajes y el sector de nado contra corriente. Luego de un descanso en sus poltronas, la sensación de plenitud fue total: el cansancio había desaparecido y el cuerpo se encontraba renovado.
En otro sector independiente, el spa reúne varias técnicas relajantes con fango y algas, que aportan vitalidad a la experiencia termal y a los espacios de descanso. En el restaurante, que cuenta con vistas al complejo, se propone un menú de inspiración internacional que complementa la estadía, especialmente para quienes eligen alojarse en sus confortables cabañas.
El parque cuenta con senderos que recorren el interior del bosque nativo y enriquecen aún más el entorno. Entre canelos y arrayanes que perfumaban el aire, una caminata reparadora hizo que nos sintiéramos inmersos en la naturaleza.
Decididos a pasar el día completo en sus instalaciones, tuvimos la oportunidad de comprobar aquello que el equipo del complejo Huife nos había anticipado. Alcanzamos un estado de bienestar profundo en un ambiente armónico, acompañados por el cálido abrazo de sus aguas termales naturales.
De regreso por esas mismas praderas y disfrutando de unas amplias vistas panorámicas hermosas, sentíamos el cuerpo en equilibrio y la mente despejada, listos para retomar la vida cotidiana.
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